Enfermedades foliares emergentes en maíz
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INTRODUCCIÓN
Las causas fisiológicas que explican las pérdidas de rendimiento generadas por ataques severos
de enfermedades foliares fúngicas son muy claras. Los signos y síntomas manifiestos sobre las
láminas y vainas de hojas reducen drásticamente el área foliar verde, su duración y con ello la
intercepción total de radiación. Considerando el modelo lumínico de determinación de rinde
[Radiación incidente (MJ ha-1) x Eficiencia de intercepción (%) x Eficiencia de uso de la
radiación (kg MJ-1) x Índice de cosecha (%)] (Satorre et al., 2003), cualquier merma en la
intercepción de radiación se traduce en menor crecimiento y por ende menor partición de biomasa
hacia las espigas, especialmente si el daño se ocasiona en las hojas del rango +1 y -1 respecto a
la mazorca, ya que son su principal fuente de fotoasimilados. Por otra parte, debemos tener en
cuenta que los patógenos son parásitos que consumen fotoasimilados, por lo que disminuyen,
aunque a veces de manera imperceptible, la eficiencia de uso de la radiación. Por último, bajo
ciertas circunstancias la escases de carbohidratos durante el llenado de los granos puede
desencadenar la removilización de reservas del tallo, con su consecuente debilitamiento, lo que
conduce al quebrado y/o vuelco de las plantas (Formento, 2010).
Las enfermedades de maíz ocasionan enormes pérdidas económicas a su cadena productiva, por
lo que se requieren costosos programas de mejoramiento para su detección, identificación y
evaluación, con fundamental foco en la interacción con diferentes genotipos, para concluir en el
entendimiento de los mecanismos que regulan signos y síntomas y su influencia sobre la
generación del rendimiento. En el caso particular de aquellas enfermedades emergentes y
reemergentes (las que reaparecen ocasionalmente con características epifíticas), resulta esencial
en términos de prevención comprender cuáles son y cómo los factores epidemiológicos conducen
a su incidencia, diseminación y desarrollo, para estar prevenidos y tener respuestas rápidas ante
esta problemática con presencia temporal aleatoria.
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OBJETIVO
Caracterizar las condiciones predisponentes, sintomatología y distribución (a nivel país y de
lote) de enfermedades foliares emergentes de maíz (Kabatiella zeae y Phaeosphaeria maydis).
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GENERALIDADES
Taxonomía: Ascomycota > Dothideomycetes > Dothideales > Saccotheciaceae
Las pérdidas económicas por mancha ocular, en general, son poco frecuentes. Sin embargo, a lo
largo de la historia se han generado grandes epifitias con un marcado efecto negativo sobre el
rendimiento. Este hongo es específico del maíz (Zea mays) y aún no han sido identificados
huéspedes alternativos para el patógeno. Kabatiella zeae fue descripta por primera vez en 1959 en
Japón; posteriormente se logró aislar e identificar en otros países como Canadá, Estados Unidos,
Francia, Austria, Alemania, Nueva Zelanda y Brasil. En nuestro país, el primer registro se remonta
a 1972 en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba (Fernández Valiela, 1978). Posteriormente, fue
identificada en Entre Ríos después de 35 años, en siembras tardías de Paraná y La Paz. En los
últimos 5 años, se la detecta durante todo el ciclo del cultivo en lotes de producción de maíz de
Entre Ríos y en maíces voluntarios durante todo el año (Formento, 2010).
La mancha ocular del maíz es el principal problema sanitario asociado con residuos en la superficie
y sistemas conservacionistas. La severidad de la enfermedad está relacionada en forma directa
con la cantidad de residuos superficiales y el nivel de enfermedad en la campaña anterior (Nyvall y
Martinson, 1997).
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SÍNTOMAS
La mancha ocular por Kabatiella zeae se caracteriza por la presencia de pequeñas manchas,
inicialmente translúcidas, húmedas, circulares a ovales de entre 1 y 5 mm de diámetro, rodeadas
por una región más oscura color rojizo café y esta, a su vez por un halo amarillento, clorótico
(Figuras 1 y 2). Dependiendo del nivel de severidad estas manchas pueden unirse formando
lesiones oscuras que finalmente generan considerables áreas necróticas, con un secado
anticipado de las hojas a lo largo de toda la planta (Figura 3). Los síntomas también se presentan
en vainas foliares, tallos, chalas y espigas. La sintomatología suele visualizarse en hojas inferiores
en estadios tardíos del desarrollo del cultivo de maíz -rara vez se observan durante la fase
vegetativa – y alcanza hojas superiores hacia madurez. Una particularidad de K. zeae es que los
síntomas son distinguibles aun luego de la senescencia de las hojas.
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CONDICIONES PREDISPONENTES
Temperaturas moderadas (20 °C-24 °C) y alta humedad relativa en el ambiente. Las
fuentes de infección sobreviven en los rastrojos en superficie de maíz y su diseminación
es fundamentalmente por esporas.
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DISTRIBUCIÓN
Es una enfermedad cuya presencia depende de las condiciones
ambientales. Mucho más frecuente en regiones templadas de
nuestro país, suele visualizarse luego de períodos de moderadas
temperaturas y alta humedad. En Argentina es bastante común en
las regiones NOE, NEA, litoral y otras áreas con gran amplitud
térmica diurna-nocturna.
A nivel de lote, la enfermedad no sigue un patrón regular. Las
manchas comienzan a observarse luego de la floración en hojas
inferiores, formando grupos, visualizándose también aisladas o
grupales en hojas superiores al alcanzar madurez.
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GENERALIDADES
Taxonomía: Ascomycota > Dothideomycetes > Pleosporales > Phaeosphaeriaceae
La mancha blanca es una enfermedad de relativa jerarquía en nuestro país. Los niveles de incidencia
y severidad son variables año a año. Si bien las pérdidas promedio no revisten mayor importancia,
pueden generarse grandes epifitias. Las mermas de rendimiento son más graves cuando las hojas
superiores están muy afectadas durante el crecimiento reproductivo temprano. En algunas regiones
maiceras de Argentina, las condiciones favorables para la enfermedad se presentan durante las
fases finales del cultivo, lo que atenua la pérdida de rendimiento por parte de la enfermedad. Esta
enfermedad suele causar grandes problemas en otras partes del mundo, como en Brasil. Allí, fue
observada por primera vez durante la década del 80 y luego su incidencia y severidad se incrementó
notoriamente durante la década del 90 (Lavilla e Ivancovich, 2016). En nuestro país P. maydis cubre
una amplia zona geográfica, aunque con bajo efecto a nivel productivo.
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SÍNTOMAS
La mancha por P. maydis se identifica con numerosas manchas blancas, húmedas y rodeadas de
un halo más claro, inicialmente redondeadas, de 5 a 15 mm de diámetro que se distribuyen en toda
la planta (Maumary et al., 2017; Figuras 4 y 5). Posteriormente, estas manchas se necrosan y
toman un color más oscuro. En algunos casos, las manchas coalescen formando lesiones más
grandes con destrucción completa del área foliar (Figura 6). En ataques severos puede reducir el
ciclo del cultivo y por lo tanto disminuir el tamaño y peso de los granos producidos (Lavilla e
Ivancovich, 2016). El tipo de ocurrencia de la enfermedad depende fundamentalmente de su
interacción con los diferentes genotipos de maíz.
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CONDICIONES PREDISPONENTES
Temperaturas moderadas (18 °C-22 °C) y alta humedad relativa en el ambiente. Noches
frescas (14° C) y humedad relativa superior al 70%.
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DISTRIBUCIÓN
Es una enfermedad de amplia distribución a nivel
nacional. Se la ha detectado con niveles de
incidencia y severidad considerables en la región
núcleo central, NOA (Salta, Catamarca y
Tucumán) y también en menor medida en el NEA.
A nivel de lote se destaca una mayor incidencia y
severidad en las cabeceras y disminuye hacia el
centro del lote. Las manchas pueden cubrir
indistintamente cualquier parte de la planta.
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CONTROL
Es recomendable la siembra de híbridos resistentes o de buen comportamiento, la aplicación de
fungicidas en prefloración y la rotación de cultivos. Sin bien es una práctica que no se aconseja
tanto, frente a casos de extrema presión la labranza convencional ayuda a prevenir esta
enfermedad al enterrar los residuos de los cultivos infectados. De esta manera, la disminución del
inóculo inicial previene la aparición de la enfermedad en estadios tempranos del cultivo posterior.
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